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manejo del dolor
Se calcula que en Chile, 3 de cada 10 personas sufren de dolor crónico, sin tener en cuenta los pacientes que padecen dolor crónico por cáncer. Puede ser dolor de espalda, de cabeza, de articulaciones, fibromialgias o sin origen diagnosticado.
Se considera dolor crónico aquel dolor que dura más de 6 meses, aunque algunos especialistas toman el parámetro de los 4 meses. En ambos casos, el dolor persiste por un tiempo prolongado y para los que lo sufren parece no haber final a la vista. Puede sentirse como un dolor sordo o incluso un dolor palpitante. Puede durar meses o, para algunas personas, años. Otros síntomas pueden incluir agotamiento, problemas para dormir, cambios de humor o no tener energía. El dolor crónico también puede provocar depresión, ansiedad, baja autoestima, entre otros problemas.
El dolor crónico hace que las personas que lo sufren disminuyan o eviten la actividad física debido al temor a exacerbar el dolor. Esto a menudo resulta en un aumento de peso. La intensidad del dolor, el control del dolor y la resistencia al mismo dependen de los diferentes niveles y tipos de apoyo social que recibe una persona con dolor crónico.
El tratamiento y manejo del dolor es una rama de la medicina que emplea un enfoque interdisciplinario para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de quienes viven con dolor. Con frecuencia los especialistas en este tema son médicos anestesistas, pero también incluye a fisioterapeutas, enfermeras y psicólogos clínicos. Estos especialistas pueden indicarle a usted o a la persona que está cuidando diferentes métodos para manejar el dolor.

Manejo del dolor crónico

Hay muchos tipos de manejo del dolor, y cada uno de ellos tiene sus propios beneficios, inconvenientes y límites.  Una dificultad común en el manejo del dolor es la comunicación. Las personas que experimentan dolor crónico pueden tener dificultades para reconocer o describir lo que sienten y lo intenso que es. Esto se debe a que el dolor es una experiencia subjetiva y a que el hecho de que dure mucho tiempo hace que la zona origen del dolor pueda ser confusa.
También la intensidad del dolor es difícil de medir. Aunque hay algunos sistemas que usan los especialistas para medir el dolor crónico, casi todos son basados en la percepción del paciente, que es por supuesto subjetiva.
Los adultos de mediana edad y mayores experimentan más dolores a medida que sus articulaciones y cuerpos comienzan a desgastarse con la edad, las enfermedades y las lesiones.
Hay varias maneras de aliviar y controlar el dolor y mejorar la calidad de vida, y estos métodos pueden agruparse en 3 categorías:
1-Terapias físicas para el dolor crónico: la fisioterapia y la rehabilitación emplean diversas técnicas físicas, ejercicios terapéuticos y terapia conductual, solos o en junto con medicamentos, para tratar el dolor, generalmente como parte de un programa interdisciplinario. Su médico o fisioterapeuta puede indicarle alguna de estas terapias, como, por ejemplo:
+ Masajes
+ Acupuntura
+ Ejercicios de estiramiento o yoga
+ Estimulación eléctrica
+ Magneto terapia
+ Radio frecuencia
2- Terapias psicológicas: debido a que el dolor es una experiencia crónica, los estudios muestran que ciertas personalidades son más propensas a sufrir dolor crónico. Por otro lado, las consecuencias emocionales de sufrir dolor crónico son variadas, y es probable que su médico pueda indicarle tratamiento psicológico para manejar el dolor. Algunas de las terapias pueden ser:
> Terapia conductual
> Hipnosis
> Meditación
3- Terapias con medicación: su médico le dará todas las indicaciones sobre los medicamentos a usted o a la persona encargada del cuidado de un paciente. Los médicos son cada vez más conscientes de que los analgésicos recetados pueden ser adictivos y desean ayudar a los pacientes a controlar mejor el dolor sin depender de analgésicos. Muchos de los medicamentos para el dolor más fuertes conllevan riesgos desconocidos y están bajo escrutinio adicional para determinar si son efectivos a largo plazo. Por lo tanto, indicarán distintos medicamentos según la intensidad y tipo de dolor crónico. En general, estas son las alternativas a las que se recurre:
> Antinflamatorios y analgésicos no esteroides: con frecuencia son indicados con la sigla AINE, algunos pueden obtenerse sin receta. Los AINE son, por ejemplo, el paracetamol, ibuprofeno, diclofenac. Pueden ser muy efectivos para el dolor muscular y óseo agudo, así como para algunos tipos de síndromes de dolor crónico. Cuando se toman por un período de tiempo prolongado o en grandes cantidades, pueden tener efectos negativos en los riñones, la coagulación de la sangre y el sistema gastrointestinal.
> Anti depresivos y anti epilépticos: estos medicamentos se utilizan para el dolor crónico, aunque el paciente no sufra de epilepsia ni padezca depresión. Actúan principalmente dentro de las vías del dolor del sistema nervioso central, interrumpiendo o disminuyendo la percepción que tiene el paciente del dolor, es decir, no actúan en el sitio donde duele, sino que disminuyen las señales de dolor que el paciente recibe en su cerebro. Son siempre medicamentos con receta y tienen mayores efectos secundarios por lo que son prescriptos cuando fracasan los medicamentos del grupo anterior, y bajo vigilancia médica.
> Medicamentos opioides: conocidos como derivados de la morfina, son analgésicos seguros cuando son manejados por profesionales especializados en dolor crónico. Además, como son drogas que causan adicción cuando son usadas fuera del contexto médico, hay muchas regulaciones legales, así que no todos los médicos pueden recetarlas. Lo que se conoce como opio es una mezcla compleja de sustancias que se extrae de las cápsulas de la planta adormidera que contiene la droga narcótica y analgésica llamada morfina y otros alcaloides. Estos medicamentos se conocen con los nombres de oxicodona, morfina o hidromorfona y se utilizan sólo cuando no hay otras alternativas, por ejemplo, en los pacientes terminales. Pueden administrarse por vía oral, inyectable o en parches. Son medicamentos de muy alto riesgo y hay pautas estrictas para recetarlos como por ejemplo el monitoreo constante, la medición en orina, el uso de la menor cantidad posible, etc.

Recuerde que cada persona responde al dolor de forma diferente y también responderá de distinta manera al tratamiento del dolor crónico. Consultar con un médico especialista es la decisión correcta para aliviarlo de forma efectiva y segura.
 
Fuentes:
+ Asociación Chilena para el Estudio del Dolor: Epidemiología de Dolor Crónico No Oncológico en Chile.
+ Chris J. Main, Chris C. Spanswick, 2000 Pain Management: An Interdisciplinary Approach
+ Katz J, Melzack R. : Measurement of pain
+ Leo, Raphael (2007). Clinical manual of pain management in psychiatry.
+ Center for disease control and prevention: Guideline for Prescribing Opioids for Chronic Pain

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