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El dolor que dura más de 3 meses se define como dolor crónico y la medicina moderna intenta que se considere como una enfermedad por sí misma y no sólo como un síntoma, ya que muchas veces el origen es desconocido o conociéndose, es intratable.

De todas formas, le medicina ha avanzado muchísimo en los últimos años en el tratamiento del dolor crónico, especialmente con la incorporación de nuevas tecnologías. En este artículo ya te contamos algunas de las terapias disponibles más efectivas para su tratamiento.

El dolor crónico afecta profundamente la calidad de vida de quienes lo sufren. Afecta la auto estima, afecta a las personas que lo rodean y los planes personales que se ven postergados. Es una enfermedad que a veces la persona que la sufre no entiende y el resto no la acepta. Estar postrado en la cama un día, pero al día siguiente estar bien, es algo muy difícil de explicar. Es normal sentirse enojado cuando el dolor te dificulta las actividades que disfrutas, la capacidad de participar en las tareas de rutina y por supuesto tu vida laboral o desarrollo profesional.

Para ayudarte a transitar este difícil camino, éstos son los recursos que los científicos y expertos en dolor crónico recomiendan y que recopilamos en esta lista.

RECURSOS A TU ALCANCE PARA MANEJAR EL DOLOR CRÓNICO

1- LA ACEPTACIÓN:

El Dr. Ted Jones, médico psicólogo especialista en dolor, dice que imagina el manejo del dolor crónico como un trípode. La primera pata es la de las técnicas donde el paciente es pasivo (cirugía, kinesiología, etc). La segunda es el correcto manejo de la medicación: el paciente debe seguir la dosificación de los fármacos indicados. Y la tercera pata, la que no todos los pacientes utilizan, y por eso las otras dos no se sostienen es la actitud ante el dolor crónico y la postura que toman a partir de él.

El especialista sostiene que considerar esta enfermedad como una “catástrofe” es lo que lleva al fracaso del manejo del dolor. Los pacientes que se dicen todo el tiempo que esto es lo peor que les pudo haber pasado, que no hay dolor superior a éste ni forma de aliviarlo tienen un resultado negativo en el alivio del mismo, por más tratamientos que se acceda. Tampoco se trata de culpar al paciente por no poder manejar su dolor, sino de que aprenda a aceptarlo y a disminuir su lucha emocional contra el dolor. La angustia emocional y el estrés que genera la no aceptación de la situación, como veremos más adelante, aumentan la adrenalina, que a su vez, disminuye el umbral del dolor. Es decir, sentirás que cada vez te duele más.

2- APRENDE ALGUNA TÉCNICA DE RELAJACIÓN:

La naturaleza no ha creado el dolor por un espíritu sádico de hacernos sufrir. El dolor existe biológicamente para avisarnos que algo anda mal, estamos en peligro (por ejemplo, nos estamos quemando) y podamos huir. Todo tiene la finalidad de asegurar nuestra supervivencia como especie avisándonos: “huye o lucha”. Así que los pacientes con dolor crónico están en permanente estado de agitación y con estrés constante, lo que origina un desequilibrio hormonal, especialmente en la adrenalina, que nos hace sentir más dolor. Este mecanismo ha sido muy estudiado en la fibromialgia.

Por lo tanto, una terapia de relajación que equilibre estos valores disminuirá nuestra percepción del dolor, especialmente las que incluyen respiración diafragmática como la meditación o el yoga. Los estudios han demostrado que con estas técnicas disminuye la cantidad de respiraciones por minuto en hasta un 50%, activando el disparo de las endorfinas. Estas sustancias calmantes naturales contrarrestan el dolor con una sensación de calma o placer.

Hay muchas técnicas de relajación, puedes preguntar en un centro de yoga o a un fisioterapeuta. Es cuestión de encontrar la que te atraiga y sea adecuada para ti.

3- EJERCICIO Y ENDORFINAS:

Todos hemos gozado alguna vez de la sensación de placer, satisfacción y bienestar general lograda después de una caminata al aire libre, una sesión intensa de gimnasia, o llegar a la cumbre después de trepar una colina. Esto se debe a que durante el ejercicio nuestro cerebro (hipotálamo y glándula pituitaria) ha producido una cantidad exagerada de estas sustancias químicas. También se producen durante el sexo, cuando comemos chocolate y con algunos alimentos que disfrutamos especialmente.

Las endorfinas son sustancias naturales que actúan como la morfina pero sin los efectos adictivos de esta. Son muy potentes analgésicos, y siempre que podamos lograr un aumento de sus niveles aliviará mucho el dolor. El ejercicio es una de las formas de lograrlo, y realizarlo en un ambiente agradable, como al aire libre, hará que tengas más ganas de iniciarlo. Siempre pregunta a tu médico qué ejercicio puedes hacer y puedes recurrir a un profesional para que diseñe una rutina para ti.

4- DEJA DE FUMAR

Lamentablemente, el dolor crónico y la búsqueda de analgesia es una puerta de entrada al uso de sustancias adictivas ilegales (drogadicción), y fumar es también una adicción. Es muy frecuente que las personas con dolor crónico fumen, ya que buscan una sensación de bienestar pasajero que les alivie el estrés padecido por el dolor.

Sin  embargo, los estudios han  demostrado que los pacientes que fuman necesitan mayor cantidad de analgésicos que los que no fumaron nunca o los que dejaron de fumar. Así que el cigarrillo parece ser un enemigo en el manejo del dolor, y por supuesto un hábito que tiene un impacto muy negativo en la salud en general. Consulta a tu médico sobre las terapias actuales para dejar de fumar, algunas de las cuales incluyen medicamentos efectivos.

5- LLEVA UN REGISTRO

Si comienzas a anotar en qué horas del día, y qué días de la semana sientes un dolor más intenso verás que surge un patrón. Entender las causas que hacen que el dolor se incremente (comidas, situaciones de estrés, posturas, actividades, etc.) te ayudará a identificarlas y modificarlas.

6- LA LIEBRE Y LA TORTUGA

Los días en que el dolor recrudece, seguramente te lamentarás por todo los que dejas de hacer. Los días que te sientes mejor, tiendes a querer ponerte al día, y a tener una actividad frenética. Resultado: te estresas más y mañana sentirás más dolor.

El manejo del tiempo en actividad es un problema para los pacientes con dolor crónico. Los especialistas suelen recurrir a la parábola de “La Liebre y la Tortuga”: más vale ser como ésta última, y hacer todos los días un movimiento lento pero constante. Divide las tareas más grandes en módulos más pequeños, y tómate el tiempo necesario para hacerlos. Puedes ponerte metas más realistas y accesibles.

7- ACTIVIDAD SOCIAL Y HOBBIES

Si bien es cierto que no te curarás asistiendo a eventos con tus amigos o disfrutando de tu hobby preferido, el hecho de distraerte en una actividad placentera hará que el dolor deje de ser el centro de tus pensamientos. Algunos estudios indican que las actividades que involucran el movimiento de las manos ayudan a manejar el dolor crónico porque exigen concentración extra. Es el caso de tejer, jugar a videojuegos, colorear imágenes o los rompecabezas, incluso en el teléfono móvil.

8- CALIDAD DEL SUEÑO Y ALCOHOL

Hay una relación recíproca entre la calidad del sueño y el dolor crónico. Es decir, el dolor crónico a menudo hace que los pacientes duerman mal y otros pacientes sienten que les duele más durante el día si no han dormido bien por la noche, aunque no hayan  sentido dolor. Si el dolor es lo que produce el insomnio, consúltalo con tu médico para cambiar la medicación hacia el horario de acostarse o para incluir algún relajante a esa hora. Si no puedes dormir por otra causa, dejar para última hora la sesión de relajación o de ejercicio físico, un baño relajante o un té de hierbas naturales son una buena forma de iniciar el momento del sueño. Si duermes bien sentirás una mejora en el manejo del dolor al día siguiente.

9- ALIMENTACIÓN BAJA EN GRASAS:

El dolor crónico está directamente afectado por la masa corporal. La mayoría de los pacientes con dolor relacionado con las articulaciones o el sistema esquelético refieren que sienten menos dolor desde que bajaron de peso.

Pero no se trata sólo de kilos de más: parece que realmente somos los que comemos. Los estudios del Departamento de Nutrición de Harvard indican que los alimentos ricos en antioxidantes como los polifenoles (frutas, verduras de hoja, nueces, legumbres, granos integrales, té verde, etc.) , los ácidos grasos Omega-3 (salmón, atún, arenque, caballa) o el aceite de oliva, disminuyen la inflamación y por lo tanto el dolor crónico, especialmente los de músculos y articulaciones.

10-TERAPIA COGNITIVA:

La psicología dispone de varias herramientas para el manejo del dolor. Una de las más eficientes es la Terapia Cognitivo Conductual.

La comprensión científica del dolor indica que la vivencia del mismo en forma crónica ocasiona un sufrimiento emocional que impacta directamente sobre el dolor mismo. Esta terapia ayuda a evitar ese sufrimiento emocional enfocándose en los pensamientos (“cognitivo”) y en las acciones que tomamos frente al dolor (“conductual”). Esta psicoterapia normalmente lleva de 10 a 20 sesiones de tratamiento.

Es posible que no seas capaz de impedir que se presente el dolor físico. Pero con práctica, puedes controlar la forma en la que tu mente maneja el dolor y cómo afecta a tu calidad de vida.

Fuentes:

Asociación española del dolor

Umbral del dolor

Practical Pain Management

Estrés y dolor crónico: una perspectiva endocrinológica

El papel de las endorfinas en el manejo del dolor

The Journal of Pain

Sleep and Pain

Harvard Medical School

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