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El Mesotelioma es un tipo de cáncer que se desarrolla en el mesotelio, que es la membrana que recubre varias cavidades internas del cuerpo humano y que toma distintos nombres según su ubicación:

  • La pleura recubre la cavidad torácica y envuelve los pulmones
  • El pericardio envuelve al corazón
  • El peritoneo recubre la cavidad abdominal y envuelve estómago, intestino, hígado, etc.

Cuando las células que componen esa membrana, por distintos motivos, comienzan a dividirse sin control produciendo otras células alteradas, se presenta el tumor.

El más frecuente es el de la pleura y se presenta entre los 50 y 70 años. Aunque hay tratamientos similares a otros tipos de cáncer, no son del todo efectivos. Este cáncer es siempre maligno.

 

EL AMIANTO O ASBESTO: EL GRAN CULPABLE

 

Casi el 80% de las personas que padecen mesotelioma han trabajado en industrias relacionadas con el asbesto o amianto (son sinónimos). Este mineral se encuentra en la naturaleza en forma de fibras largas y resistentes que se pueden separar, que son muy flexibles como para ser entrelazadas y también resisten altas temperaturas.

Por esas propiedades se usaron durante años en muchas industrias: en recubrimiento de materiales de cocina, en placas de fibrocemento, trajes aislantes (pilotos de fórmula 1), en baldosas, azulejos y muchos productos industriales. También se utilizaban en los cascos y componentes de los buques militares, por lo que los pacientes que tienen este cáncer suelen ser ex marinos.

Los trabajadores de estas industrias inhalan partículas de asbesto que permanecen suspendidas en el aire mucho tiempo, sin disolverse, tampoco en agua. Estas partículas provocan lesiones en la membrana que recubre los pulmones (pleura) y muchos años después puede producir mesotelioma (cáncer). También puede provocar cáncer de pulmón. Como la enfermedad tarda muchos años en manifestarse, se dice que tiene un “largo período de latencia” y por eso es común que se manifieste después de los 50 años.

También el asbesto o amianto afecta a las personas que viven cerca de lugares donde se utiliza este mineral y a la familia de los trabajadores, ya que las partículas quedan adheridas a la ropa de trabajo y permanecen en el aire, aunque se lave la ropa.

Desde 1930 se sospechaba que este mineral provocaba cáncer, pero fue recién a partir del año 2000 cuando los países comenzaron a prohibir su uso, cerrando las minas donde se obtenía. En Chile, Argentina y gran parte de Sudamérica (excepto Brasil) desde el 2001 no se fabrican productos con amianto o asbesto ni se explotan las minas de este mineral.

De todas formas, hay países como Canadá y Perú que siguen produciendo asbesto para exportarlo a países donde no hay prohibición, aun siendo la exposición a este mineral tan nociva para los trabajadores.

La Asociación Unidos contra el Asbesto de Chile brinda información y ayuda legal para personas afectadas por el asbesto, incluyendo los que padecen mesotelioma.

 

SÍNTOMAS DEL MESOTELIOMA

 

Como no es una enfermedad muy frecuente, muchas veces no es diagnosticada hasta que está en una etapa avanzada. Por eso es muy importante informar al médico sobre los trabajos que ha realizado a lo largo de su vida para detectar si ha estado en contacto con asbestos.

El mesotelioma pleural es el más frecuente (90% de los casos) y algunos de sus síntomas son:

  • Trastornos de la coagulación de la sangre
  • Dolor de pecho
  • Tos crónica
  • Sudoración excesiva
  • Fatiga
  • Fiebre
  • Sudores nocturnos
  • Derrame pleural
  • Pérdida de peso inexplicable

Habitualmente este cáncer se sospecha por diagnóstico por imágenes (resonancia magnética, tomografía) y por análisis de sangre, aunque la confirmación se hace a través de una biopsia.

 

TRATAMIENTO DE MESOTELIOMA

 

Una vez que se haya confirmado el cáncer, el médico especialista, un oncólogo, junto con el paciente, determinarán un plan de tratamiento que destruya la mayor cantidad posible de cáncer, al tiempo que trata los síntomas para mejorar la calidad de vida. Se suele optar por:

    • Cirugía: la pleurodesis o resección de una parte de la pleura alivia la retención de líquido y mejora la función pulmonar.
    • Quimioterapia: se administran medicamentos por vía intravenosa o como una píldora. Estas drogas atacan las células cancerosas, pero también atacan otras produciendo efectos secundarios como la caída de cabello o la alteración de las células sanguíneas (glóbulos rojos y blancos, plaquetas, etc.). Una variación de este tratamiento es hacer llegar los medicamentos directamente al tumor, con menos efectos secundarios en el organismo. Esta aplicación se realiza durante una cirugía.
    • Radiación: se aplican rayos sobre el tumor que modifica el ADN de las células cancerígenas impidiendo su reproducción. El método tradicional de radioterapia es el de haz de luz, donde el paciente recibe a través de una máquina la radiación en la zona del tumor. Una forma más nueva y eficiente es la braquiterapia o radiación interna donde se administran altas dosis de radiación directamente dentro del cuerpo. Esto se logra implantando pequeñas “semillas” o barras radioactivas en el tumor, atacando a las células anormales con menos efectos secundarios. Estas barras a veces se quitan o quedan en el organismo de forma permanente aun cuando ya no emitan radiación.

Otros tratamientos experimentales consisten en la inmunoterapia (fortalecer el sistema inmune del paciente para que luche mejor contra el cáncer) y la génica (se insertan en el paciente genes que podrían estar fallados o ausentes).

Durante estos tratamientos el paciente puede estar hospitalizado, pero en general el médico indica reposo en su propia casa. En ese caso, y también en etapas más avanzadas del cáncer, es primordial considerar contratar un servicio de cuidadores a domicilio, ya que el personal calificado de estas empresas tiene amplia capacitación en el tratamiento y cuidados paliativos de los pacientes con cáncer.

 

PREVENCIÓN

 

Afortunadamente, no todas las personas que han estado expuestas al amianto desarrollarán cáncer. Como en toda enfermedad, hay muchos factores que influyen, como la predisposición genética, es estado general del paciente, la existencia de otras enfermedades y el estilo de vida.

Actualmente los trabajadores que trabajan con estas sustancias poseen el equipamiento necesario para su protección y están capacitados para manipular el asbesto o amianto sin riesgo.

Si usted sospecha que puede estar expuesto a este mineral, en especial en la construcción de su hogar (techos, tejas o cañerías de fibrocemento), es necesario que un arquitecto analice los materiales y le indique cómo reemplazarlos.

Fuentes

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