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      salud de cuidadores
      Cuidar a otros no significa perder tu salud mientras lo haces. Realizar bien un trabajo sólo es posible si se está en buena forma física y emocionalmente.
      Cuidar a una persona enferma en forma temporal o permanente es un trabajo muy estresante, y cuando cuidas a un familiar, suele considerarse como un acto desinteresado. Sin embargo, requiere mucha energía física y emocional, aun cuando se trate de un profesional cuyo trabajo es remunerado.

      La salud de cuidadores: hábitos para mantenerse bien

      Para poder dar lo mejor de sí mismo es necesario aprender a cuidarse durante este proceso. Puedes experimentar algunos períodos de estrés y ansiedad extremos, que pueden controlarse incorporando algunos hábitos personales.

      1-Aprende a organizarte:

      Una de las formas más eficaces de evitar es estrés es que no te enfrentes a corridas de último momento o que no pierdas tiempo buscando algo en caso de emergencias.  Organiza toda la documentación médica, financiera y legal de la persona que cuidas, y guárdalos en un mismo lugar. Siempre deja a tu alcance información importante como los números de teléfono o los medicamentos que toma el paciente.
      Otra forma de organizarte es hacer una lista de los aspectos que debes controlar o las actividades de ese día. Una típica lista de tareas donde puedas ir tachando mientras las haces. Escribe las cosas que realmente puedes controlar para así deshacerte de otras preocupaciones sobre las que no tiene sentido gastar energía.

      2- Toma pequeños recreos:

      No importa si te parece que no tienes tiempo: tomarte 4 o 5 recreos de 5 minutos durante el día no afectará en nada tu lista de tareas. Incluso cuando estás más ocupado, detenerte, hacer unas respiraciones grandes y profundas, adentro o afuera de la casa te ayudarán a salir del estrés y el caos. La respiración profunda activa tu sistema parasimpático, que contrarresta los efectos negativos del estrés y te hará pensar y actuar de forma más clara y relajada.

      3- Duerme lo suficiente:

      Descansar bien a la noche es extremadamente importante para un cuidador a domicilio. La falta de sueño afecta tu cuerpo y mente, y es un camino hacia la depresión y las enfermedades cardio vasculares. Además, si no se tiene la mente descansada, se pueden tomar decisiones erróneas en caso de emergencias.
      Para tener un buen sueño puedes intentar:
      *Acostarte siempre a la misma hora, para que tu cuerpo se acostumbre a la rutina y no padezcas insomnio.
      *Evitar tomar bebidas estimulantes, como el café, o alcohol, por lo menos 2 horas antes de ir a la cama
      *Evitar las pantallas de celular o tv cuando ya estás en la cama. Las redes sociales son muy atractivas para mantenerte al tanto de lo que pasó en el día, pero son muy adictivas quitándote horas de sueño.

      4 – Come sano:

      Como cuidador, debes tener mucho cuidado con tu dieta. Ocurre que la comida rápida mientras estás trabajando o la persona que cuidas está descansando, parece ser la opción más fácil, pero es insostenible en el tiempo. Tu cuerpo no tendrá los nutrientes que necesita para funcionar.
      Puedes cocinar en tu día libre y mantener las porciones diarias en tuppers. Si también cocinas para tu paciente, hazlo al mismo tiempo para ti, aunque las recetas sean diferentes.
      Otros buenos hábitos alimenticios son evitar la cafeína, ya que provoca deshidratación y dolor de cabeza, toma agua suficiente o reemplaza el té o café de la merienda por unas frutas.

      5- Controla tu salud física:

      Para controlar la salud de cuidadores, hay que aprender a mantenerse en forma. Aumentar tu actividad física tiene excelentes resultados.  Por lo menos, trata de reservar 20 minutos diarios para un ejercicio físico que te guste, como caminar, correo o nadar. El estiramiento del yoga o Pilates es una de las mejores opciones.

      6- Invierte tiempo en tu salud mental:

      Las emociones fuertes que experimentan resiente la salud de cuidadores cuando el paciente es un familiar o cuando te enfrentas a los desafíos diarios en tu trabajo de cuidador, tienden a atraparte en un círculo negativo incluyendo resentimiento, falta de perspectiva o depresión.
      Puedes aprovechar los minutos de ejercicio físico para mantener el contacto con tus amigos y no aislarte. Salir a caminar en grupo o integrarte a una clase de yoga o zumba son opciones para mantener también tu salud mental.
      La meditación es otra alternativa para soltar las emociones negativas mientras te conoces a ti mismo. Te brinda calma cuando estás cansado de la lucha diaria y te compensa con una sensación de claridad para percibir las cosas en su verdadero contexto.

      7- Mira desde una nueva perspectiva:

      A veces la vida se presenta muy difícil y puede “chupar” toda nuestra energía. Hay muchas cosas sobre las que no tenemos control, situaciones que no se pueden cambiar, pérdidas que tenemos que elaborar. Pero se puede cambiar la mentalidad si se mira desde un punto de vista diferente.
      Prueba la “mirada del astronauta”: ¿cómo vería tu vida o tu situación un astronauta que te mira desde el espacio? ¿Son tus problemas realmente relevantes en un contexto de la brevedad y fugacidad de tu vida?
      Cuando veas que el panorama general de tu vida, tu trabajo, los amigos y seres queridos que te rodean, tus talentos naturales y adquiridos es mucho mejor de lo que percibes en la pequeñez de los inconvenientes de la rutina diaria, tendrás una perspectiva mucho más clara y positiva.

      8- Acepta ayuda:

      Aunque creas que nadie hará las cosas mejor que tú mismo, pedir ayuda a los demás implica reconocer que eres un humano y no un súper héroe. Seguramente tienes gente alrededor que se preocupa por ti y está dispuesta a ayudar, dar apoyo moral o simplemente escuchar. Acepta esa ayuda, no hay motivo para avergonzarse cuando sientes que no puedes hacer todo. Familiares, amigos y por qué no, un psicólogo o consejero te ayudaran a pasar este proceso. Por supuesto, si estás cuidando un familiar, tiene que saber que las empresas de cuidadores a domicilio brindan un servicio de excelencia que puedes contratar para cubrir parcial o temporalmente el cuidado de tu ser querido.

      9- Sé gentil contigo mismo:

      Si eres un cuidador estresado, sé bueno contigo mismo. El trabajo que estás haciendo requiere mucho esfuerzo, así que libérate de culpas o sentimientos negativos. Esta noche, antes de dormirte, date a ti mismo las gracias por haber hecho que el día haya sido mucho mejor para el ser humano que cuidas. Has contribuido con tu tiempo y generosidad para ello.
      Fuentes:
      salud de cuidadores